EL MARAVILLOSO MUNDO DE LAS RABIETAS.

¿CÓMO AFRONTAR LAS RABIETAS DE LOS NIÑOS? ¿TE SIENTES SOBREPASAD@ Y YA NO SABES QUÉ HACER CON TU PEQUE?

No olvidaré jamás aquella tremenda primera pataleta de 50 minutos que comenzó en lo alto de un tobogán, un día festivo y con el parque repleto de gente y es que, las rabietas de los niños, en este contexto se notan un montón.

Fue horrible porque me pilló sola y de novata total y no supe cómo gestionar la “pataleta” de mi bebé de dos años.

¿Qué hice mal al afrontar la primera rabieta de mi niña?

En aquel momento pensaba que, su único objetivo era estar allá arriba llorando por ninguna razón, porque yo no tenía ningún conocimiento sobre las “rabietas” como solemos llamarlas.

Si conseguía que bajara del tobogán era para volver a subirse llorando. Intenté alejarla de todo (en brazos y dando patadas), pero en cuanto tocaba el suelo, era para volver al parque y subir al dichoso tobogán, era un bucle sin fin.

El berrinche de mi nena fue devastador para ambas, tanto física como emocionalmente. Por su parte, ella acabó tan rendida que se durmió en dos segundos, en cuanto conseguí sentarla en el cochecito.

Por mi parte, terminé hecha puré emocionalmente, ya que nunca antes había tenido una pataleta así, fue tan intenso,… Además ya estaba muy embarazada de mi segundo hijo y en estado las cosas duelen más, se sienten más.

¿Qué hice tras el berrinche de mi peque?

Después de aquel episodio tan frustrante, decidí hacer lo que tú estás haciendo ahora, leer sobre experiencias de otros padres, libros, webs especializadas…

Si hubiera sabido aquel día lo que te voy a contar a ti, me habría podido anticipar a aquel bucle “rabietil”. También hubiera sobrellevado mejor el sofocón y minimizado muchísimo el tiempo y la intensidad de aquella maravillosa rabieta.

Para ti escribo este post, con la esperanza de que afrontes mejor las rabietas de el/los niño/s.

He dicho antes que las rabietas de los niños son maravillosas y no lo digo con sarcasmo ni nada, jajaja. De verdad de la buena, las he llamado así y pronto sabrás por qué, si te animas a leer este post:

¿QUÉ VAS A ENCONTRAR EN ESTE POST?
    Add a header to begin generating the table of contents

    ¿Te animas? Pues allá vamos:

    1.- ¿QUÉ Y CÓMO SON LAS RABIETAS INFANTILES?

    Habría llamado a este primer punto; ¿Qué le ocurre a mi dulce bebé, que me lo han cambiado por la niña del exorcista? Seguro que estás de acuerdo conmigo en que hubiera sido un buen título. Pero, por el momento, es suficiente con que hayas sonreído un poco, ya que es importante quitarle hierro al asunto y tomar el tema un poco de humor.

    Por otra parte, tengo una maravillosa noticia para ti y es que el aluvión de rabietas se acabará. Si, lo normal es que sobre los 4 años desaparezcan, dejando paso a alguna que otra “rabietilla” esporádica.

    Y hasta entonces hay que lidiar con ellas, pero tranquil@, que te echo un cable. Eso sí, antes de contarte lo que es una rabieta y demás, te debo explicar lo que no es, así que:

    1.1. ¿Qué no es una rabieta infantil?

    Deberíamos ir quitándonos de encima estos chips erróneos aprendidos de nuestros padres, abuelos, familiares, amigos,…

    Esos tips, están instalados en la sociedad y no nos benefician en nada. Tu bebé no te quiere fastidiar, ni retar, ni demostrar que puede más que tú, ni hacer ver que es el jefe, ni un largo etcétera de cosas similares.

    1.1.1.- Malos consejos que pueden darte para solucionar las rabietas de los niños.

    Estas cosas que te he contado, no son una rabieta. Son lo que nos han hecho creer que es una pataleta generación tras generación. Y luego te dicen lo de que hay que dar una palmada al pañal o una de esas que se dan “a tiempo”.

    Ese no es un buen consejo, lo que sí puede que consigas con eso, es empeorar la situación. Por añadidura, contribuirás a alargar el tiempo de duración de la rabieta y puedes llegar a conseguir que las pataletas sean un problema crónico.

    Por otra parte, si les gritas y les das al culo, una vez tras otra, además de perder la confianza que tu bebé tiene en ti, te tendrá miedo. Puede que hagas de él una persona insegura y que cuando tenga problemas en el futuro no busque tu apoyo.

    1.1.2.- La importancia de gestionar bien las rabietas de los niños.

    Para gestionar bien una pataleta, lo primero es que tú estés tranquil@, porque si tu actitud es tranquilizadora, le ayudarás a calmarse un poco.

    Pienso que es importante ser para los más pequeños un padre o madre cercanos, en los que puedan confiar (ojo, no estoy hablando de ser amiguetes, sino padres cercanos) y crear así una buena base de afecto y comprensión para el presente y para el futuro.

    Las rabietas de los niños no debemos tomarlas a la ligera, ten en cuenta que cambiar nuestra forma de pensar, de forma positiva, siempre va a ser bueno y que nunca es tarde para hacerlo.

    1.2. ¿Qué es una rabieta infantil?

    Cuando pasa algo que el niño no entiende, que no le gusta, no espera, o no está de acuerdo, a veces siente emociones que no sabe manejar. Es un estallido  en el que el niño siente una mezcla de emociones  intensas y desagradables que le bloquean.

    La razón por la que le pasa esto es que está empezando a dejar de ser un bebé. Lo sé, esta noticia no te la esperabas  tan pronto, pero la realidad es que está creciendo. Ya sé que lo habías notado por la ropa, pero además de la estatura, también está creciendo en el ámbito mental y emocional.

    1.2.1.- ¿Por qué los niños pequeños tienen pataletas?

    Entonces, ¿Cuál es la razón del sofocón? ¿Por qué entra en un bucle sin fin? Aquí viene el quid de la cuestión, no tiene todavía las herramientas necesarias para saber lo que le ocurre ni cómo gestionarlo.

    Como no comprende lo que le pasa, se ofusca y hace lo que hacen los bebés, llorar y volver al inicio de la situación, hasta que esta sensación sea resuelta por papá o mamá.

    Debemos entender que los padres o referentes son el mundo entero del niño pequeño. Son de quien aprenden todo. Los que le ayudan, por ejemplo, a que se vaya esa sensación rara del estómago dándole comida, la de la boca seca dándole agua,…

    Y seguro que tu bebé piensa que sabes también qué es eso tan raro que nota dentro y que nunca antes le había pasado, esa emoción tan estresante que siente algunas veces.

    Sólo tú puedes darle tu comprensión y ayudarle a crecer, de forma sana. Enseñándole a reconocer sus emociones y dándole herramientas para tranquilizarse, porque al fin y al cabo, las rabietas de los niños son, simplemente, necesidades que aún no se han cubierto.

    1.3. ¿Cómo son las rabietas?

    Hay quienes pueden pensar que se trata de explosiones repentinas, pero no es así. Cuando se acerca una ya la vas viendo llegar (a no ser que tu cabeza esté en otro sitio o tengas mucho sueño o el estrés te esté haciendo mella, que también puede ocurrir).

    1.3.1.- ¿Cómo localizar las rabietas antes de que ocurran?

    Los primeros refunfuños, quejas o peticiones, son los avisos de lo que está por llegar.  Es entonces, cuando tienes que hablar con el bebé para entender qué le ocurre, qué es lo que quiere o necesita, ten paciencia y deja que se explique.

    El peque te contará, lo mejor que sepa, lo que le pasa, ten paciencia y escúchale. Con suerte no habrá pataleta, la atajarás antes de que empiece.

    La necesidad del niño puede ir desde el tengo hambre, estoy cansado, tengo sueño, hasta el quiero una piruleta o no quiero marcharme aún del parque.

    Nos vamos a saltar un infinito número de otras posibles cosas que ellos consideran muy necesarias y que seguro que lo son, porque gracias a ellas están aprendiendo muchas cosas.

    1.3.2.- Atiende al niño cuanto antes.

    Debemos tener en cuenta que en el universo del niño pequeño no existen las esperas, ellos quieren las cosas ya. Esa es una de las razones de las rabietas de los niños, la necesidad inmediata de atención. Por supuesto nosotros, como adultos, debemos ir inculcándoles la paciencia, pero poco a poco, no lo van a entender de un día para otro.

    Es importante que, aunque estés en medio de una conversación con alguien o en mitad de una llamada, pidas a la otra persona que espere un poco y hables con el niño/a.

    Para los niños pequeños, esperar un poco ya es mucho, y puede ser la diferencia entre ir corriendo a hacer pipi y ya está y tener que lidiar con una rabieta mientras está mojado/a porque se ha hecho encima.

    Como ves, es importante atenderles lo antes posible, yo empecé a entender el por qué de algunas rabietas y pude evitar otras cuando comprendí esto. Cuando tu peque tenga 5 años, podrás empezar a pedirle paciencia y que espere a que termines de hablar.

    1.4. Dónde es más probable que ocurran las rabietas de los niños.

    La mala noticia es que pueden ocurrir en cualquier lugar. Los más concurridos (te recuerdo mi experiencia del parque) son los que más vas a notar tú , porque son los que más nos molestan a los adultos. Y es que claro, el niño está llamando la atención,…

    Pero como ya te he dicho antes, tu hijo no lo hace adrede, no es para fastidiarte, simplemente hoy tocaba ese lugar y es dónde tú vas a ponerte más nervioso, porque toooodo el universo te estará mirando en ese momento. Será una prueba de fuego, pero lo vas a hacer bien.

    1.4.1.- Y entonces ¿cómo afrontar las rabietas?

    Te explico la forma de proceder que creo más correcta. Se trata de llevar a parte al peque, donde tenga los mínimos espectadores (si no hay nadie mejor) así la rabieta pierde fundamento. Te podrás relajar sin el universo mirando a tu cogote (yo me siento así).

    Es entonces cuando podrías empezar a razonar con él, ya que es importante que se tranquilice un poco antes de hablar, porque entre gritos y lloros no nos puede escuchar bien.

    Puede que esté ocurriendo en casa u otro lugar que el peque conozca, entonces podemos preguntarle si quiere que lo dejemos solo un poquito para dejarle espacio hasta que se tranquilice y él dirá lo que prefiere.

    Es muy posible que en ese momento nos pida que nos alejemos (pero no demasiado) o que llore sin parar, déjale ese espacio retirándote.

    Al mismo tiempo que le dejas espacio, acompáñale con tu voz, pregúntale si quiere que vayas o prefiere tranquilizarse solo un rato.  Verás como, poco a poco, se va calmando, aquí podrás hablarle (con tranquilidad) y preguntarle si ya está preparado para hablar, te dirá que vayas (eso es que sí), te pedirá un abrazo y dándoselo se terminará de calmar. ¡Adiós pataleta infantil!

    El maravilloso mundo de las rabietas. Mucho humor.

    2.- ¿POR QUÉ Y CUANDO OCURREN LAS RABIETAS DE LOS NENES?

    La razón de las rabietas y el cuándo, van cogidos de la mano. Como te he dicho antes, surgen por una necesidad aún no está cubierta y esta puede ser por diversos motivos. Muchos de ellos están asociados al tiempo y a los horarios del bebé.

    Te explico aquí los casos más probables y en el apartado 3 las soluciones.

    2.1. Lenguaje.

    Mientras son muy pequeños y todavía no tienen muy desarrollado el lenguaje, puede ser frustrante para ellos no poder explicarse.

    2.2. Hambre o sed.

    Los peques crecen y pueden tener hambre en cualquier momento, pero además ya han empezado sus andaduras por la vida y les encanta explorar, ya sea andando o corriendo.

    Como consecuencia queman más calorías y por ello, también comen más. Al estar en movimiento también beberán más, sobre todo en verano.

    2.3. Fuera de horarios sueño.

    Puede ser que algún día os salgáis de los horarios habituales, como en Navidades que vamos de un lugar a otro. O que estéis pasando malas noches porque el peque está malito.

    Es fácil que por falta de sueño, por el ajetreo o por encontrarse mal y la falta de sueño, nocturno y/o diurno, le haga estar más irritable. Es importante que duerma sus horas.

    2.4. Fuera de horarios, cansancio.

    Es posible que sea fin de semana y que os hayáis ido de viaje o que un día estéis en algún parque especial, zoológico o lugar de atracciones.

    En estos lugares es normal que los más pequeños no paren hasta no poder más, por lo que las rabietas de los niños están servidas, atención que las verás llegar.

    2.5. Quieren un helado o chuche.

    Eso es que ya saben lo que son, ¡qué mala suerte! Intentamos que no conozcan lo que son y lo estiramos al máximo por el bien de sus dientes de leche y sus futuros dientes.

    Pero el día llega, puede ser un cumpleaños o una fiesta en la que ven a otros niños comerlas,… en ese caso toca negociar.

    2.6. No quieren comer.

    Hay distintas posibilidades y hay que ver una por una, porque la forma de sobrellevarlo, veréis más adelante, que es distinta.

    2.6.1. Es posible que le esté saliendo algún diente.

    En este caso, por incomodidad, es normal que suelan cerrar la boquita y no quieran comer. De todas formas es algo temporal, ya que cuando el diente acaba de romper y empieza a salir, ellos ya no sufren tanto y vuelven a comer con normalidad.

     2.6.2.- Puede que haya picado fuera de las comidas y ya no tenga hambre.

    Hagamos recuento de lo que ha comido nuestro peque en las últimas dos horas. Sea lo que sea, cuantas más calóricos hayan sido los alimentos y más próximos a las comidas, menos ganas tendrá de comer. Sobre todo si no se han cumplido al menos un par de horas desde que comió por última vez.

    Pensad que ellos no saben la forma de proceder con esto de comer y somos nosotros quienes les educamos.

    Por ejemplo, les ponemos unos horarios concretos, incluso hay padres que no les dan de comer fuera de esos horarios y otros que les dan un trozo de pan antes de comer. En el primer caso nos podemos encontrar con una pataleta, en el segundo caso que no coman a la hora que toca.

    Si no tienen hambre porque ya están saciados ¿para qué obligarles a ensanchar su  estómago? Y si tienen hambre antes de las comidas, hay que darles los alimentos adecuados, sanos y que no les sacien del todo.

     2.6.3.- Quizás esté enfermo.

    Es normal que un niño enfermo no quiera comer demasiado, incluso que deje de hacerlo hasta que pase la enfermedad.

    Sobre todo si se trata de un cuadro vírico en el que se vea implicado el estómago e intestino o mientras están tomando antibiótico, ya que este les puede quitar el hambre.

    2.7. Tiempo con sus referentes.

    Hay veces que por cuestiones de trabajo no tenemos más remedio que dejar a los peques en una guardería.

    Todos tenemos días duros y los bebés también, sobre todo si están alejados de su persona de referencia, ya que eso les estresa.

    Si se quedan en alguna guardería, es muy recomendable que se adapten poco a poco. Pasado un tiempo, alguien de la guardería será su persona de referencia allí y de esa forma no se le hará tan difícil la estancia. Pero eso no significa que se conforme, te tiene a ti, que eres su mundo ¿por qué conformarse con menos?

    No olvides que su persona de referencia, la de verdad, eres tú y que ninguna otra va a poder sustituirte. Tú eres su lugar seguro, su zona de confort y con quien va a soltar toda su frustración.

    Como te decía antes, ellos también tienen días difíciles, en ocasiones les ocurren cosas que no saben gestionar, se estresan y en la guardería no estás.

    Así que, por un lado, se tiene que conformar con la persona que te sustituye y por otra parte, no sabe cuando volverás, porque carece de noción del tiempo.

    Recuerdo, hace tiempo, estar muy preocupada porque, al recoger a mi hija de la guardería, tenía una rabieta detrás de otra. Tardé en entender que yo era su zona de seguridad, la persona con quien podía desahogarse de todas las frustraciones del día.Una vez entendido esto, hay que coger toda la paciencia que podamos y hablar con cariño, abrazar, comprender,...

    Y recuerda, las rabietas de nuestros peques son una fase pasajera de la que estamos aprendiendo, tanto ellos como nosotros.

    2.8. Quiere hacer algo que no consigue.

    Hay veces que viendo a otros niños más mayores quieren hacer lo mismo, o se encuentran con un juguete que les resulta curioso y pretenden jugar con él pero no consiguen hacerlo de forma correcta.

    2.9. Se está poniendo malit@.

    Cuando empiezan a encontrarse mal porque de forma inminente se van a poner malitos, les duele todo como a nosotros, pero no sabe qué le está pasando, sólo que le molesta todo. En este caso es posible que enlace una pataleta con otra, hasta que ya se encuentre tan mal que esté más quieto de lo normal.

    El maravilloso mundo de las rabietas_mlo_03

    3.- ¿CÓMO PREVENIR LAS RABIETAS DE LOS NIÑOS?

    Como ya te he comentado antes, a nosotros nos funciona atender a los peques cuanto antes, pero además, en este apartado vamos a basarnos en los puntos del apartado 2 para darte soluciones más concretas:

    3.1. Lenguaje

    Es necesario un esfuerzo por parte del bebé para explicarse. Pero también por tu parte para intentar entenderle y tranquilizarle. Tómate el tiempo que sea necesario (dentro de las posibilidades del momento) hasta que termine su explicación.

    En ocasiones, lo único que necesitan es que (por un momento) dejemos de hacer lo que estemos haciendo para escucharles y después aceptan muy bien que negociemos con ellos.

    3.2. Hambre o sed

    Es importante llevar siempre encima una bolsa con agua y cosas para que puedan picar entre las comidas.

    Yo suelo llevar aperitivos saludables como manzana, zanahoria, pepino, pimiento, palitos sin sal, fruta del tiempo,…  les encantan y les alimentan y la mayoría de ellos no les sacian, porque tienen pocas calorías.

    Te preguntarás la razón por la que no te dice que tiene hambre o sed y ya está. Te lo explico, que yo tampoco lo entendía: No lo saben, recuerda que las rabietas de los peques ocurren porque no saben reconocer lo que les pasa. aprenderá a reconocer estas cosas tan básicas, pero mientras tanto seamos previsores.

    3.3. Fuera de horarios, sueño.

    Es importantísimo dormir, durante el sueño, nuestro cuerpo realiza diferentes procesos que nos benefician y nos ayudan a sobrellevar mejor la jornada que está por llegar.

    Para los pequeños, que necesitan dormir más horas que los adultos, ni te cuento. Por eso es importante que si han cogido el sueño, dejemos que descanse el tiempo que necesite.

    Por ejemplo, si ha pasado mala noche, dejarle dormir por la mañana (si puedes aprovecha tú también para descansar) y si está durmiendo una siesta fuera de su horario, deja que descanse, por poco que sea.

    Por otra parte, si está malito, le vendrá bien dormir, su cuerpo está trabajando de más y lo necesita para recuperarse.

    3.4. Fuera de horarios, cansancio.

    Para estos casos os recomiendo un carrito de paseo. Te lo digo en serio, son una maravilla, porque si estáis de viaje o vais a pasar todo el día fuera de casa, en algún parque o similar, ellos se van a cansar mucho,  si lo llevas, tienen la opción de sentarse en el carrito a descansar o a dormir y problema resuelto.

    Puedes ponerles algo de música relajante, que seguro que tienes en el móvil.

    En el caso de que se opongan a subir, un truco para conseguirlo es darles algo que llame su atención y negociar que se lo dejas si se sienta en el carrito para verlo.

    Después debes permitirles que toquen el objeto y lo miren hasta que Morfeo haga su aparición (y por fin cierren los ojos) ó hasta que hayan descansado y decidan volver a la carga.

    3.5. Quieren un helado o chuche

    Si el bebé es muy pequeño será más difícil negociar, así que anticípate e intenta evitar que sepa lo que son esas cosas que no quieres que tome.

    Cuando ya es demasiado tarde (puede que haya un hermano/a mayor o un primo/a mayor), es posible que tengas que ser permisivo algunas veces, pero negocia con el/ ella.

    Intenta decirle que puede tomar una chuche después de alguna comida ese día y limítalas (que no haya barra libre). Como dice mi hija: “una y ya está”.

    3.5.1.- ¿Qué hacer si tienes dos o más hijos?

    Con los segundos hijos y siguientes, el tema de los dulces y las chuches lo tienes que controlar más, porque ven a los hermanos mayores y quieren probar estas cosas.

    Por eso, te aconsejo que las chuches no sean algo habitual en la dieta del mayor, así no lo será tampoco en la de los pequeños.

    Ya sabes, palitos saludables y en invierno les puedes dar orejones, dátiles y pasas, (desecados y sin azúcar), que les darán las calorías que necesitan con tanto frío para correr por el parque y no les dañarán tanto los dientes.

    Y te recomiendo también un buen cepillado, al menos, dos veces al día.

    3.6. No quieren comer.

    Voy a ir también paso a paso:

     3.6.1.- Es posible que le esté saliendo algún diente.

    Si tienes suerte y le das el pecho, seguramente habrás notado un aumento en las tomas, incluso las nocturnas. En este caso, tranquila, tu bebé está tomando alimento y una vez salga el diente, volveréis a la normalidad. Pero también puedes hacer lo que explico en el siguiente párrafo para niños que no toman pecho.

    Si no le das pecho, puedes intentar que coma cosas que le puedan calmar el dolor como por ejemplo:

    • Fruta fresca blandita, como la ciruela madura, el plátano.
    • Fruta que sólo tenga que chupar como la mandarina o la naranja.
    • Verdura blanda como el pepino y el calabacín (que también se come crudo).
    • Durante esos días puedes recurrir a los triturados caseros, que le resultarán más fáciles de comer.

     3.6.2.- Puede que haya picado fuera de las comidas y ya no tenga hambre.

    Seamos flexibles, cuando vuelvan los días en los que nos reunamos con familiares y amigos y el picoteo esté servido.

    Porque si eres un niño vas a “gorrinear” todo lo que puedas y es normal y saludable, siempre y cuando se trate de un día aislado y no de una costumbre.

    Lo que no es saludable es hacer que coman sin tener hambre, ya que eso es educarles en la gula y lo único que necesita un niño es sentirse saciado.

    Puede que tus padres te obligaran a comértelo todo, igual que los míos. El miedo al hambre, que se transmitió de abuelos a padres tras la guerra civil (hablo de España), es el responsable.

    No hagamos lo mismo que nuestros predecesores, acabemos con esto, podemos preguntarle al peque cuanta comida quiere e igual que los adultos, habrá veces que pedirá más comida que otras.

     3.6.3.- Cabe la posibilidad de que esté enfermo.

    En ese caso, si se trata de un virus estomacal, carece de sentido obligarle, debe comer sólo la cantidad que le apetezca hasta que pase la enfermedad y siempre los alimentos que te haya recomendado el pediatra.

    Por otra parte, en caso de estar tomando antibiótico, es importante que no deje de comer para que no se afloje, pero tampoco es cuestión de forzarle demasiado.

    Te recomendaría un pro biótico para recuperar la flora intestinal de tu hijo (consulta primero con su pediatra por si el antibiótico no es muy invasivo y no fuera necesario).

    Y con los alimentos  puedes hacer tratos con él/ella e ir combinando cosas que le gustan y sean nutritivas con otras que no le gusten tanto pero que necesite, confía en ti, sabes negociar.

    3.7. Tiempo con sus referentes.

    Al final de su jornada de guardería habrá acumulado todo su malestar y sólo lo compartirá contigo.

    Es una gran suerte que seas su “zona de confort” y pueda contar contigo. Eres con quien tiene la confianza para soltar todas sus frustraciones. Puede que lo haga a modo de rabieta, así que de esta no te vas a librar, pero te digo qué hacer:

    Lo primero que debes hacer es recordar que todo eso es por lo mucho que te ha echado de menos (no te juzgues, tienes trabajo, obligaciones, etc.). Después, debes intentar hablarle tranquilamente, mostrarle tu comprensión y tu afecto, porque aún no sabe qué hacer con toda esa frustración.

    • Puedes decirle que le entiendes, que está enfadado porque mamá/papá no estaba, que seguro que ha sido un día muy duro y puedes preguntarle si te lo quiere contar.
    • Puedes hablarle tú también de tu día y de lo mal que lo has pasado sin él/ella, decirle que le echabas de menos.
    • Puedes preguntarle si puedes abrazarle, si accede, poco a poco se irá tranquilizando y estará menos enfadado. El abrazo es milagroso, debemos abrazarlos todas las veces que podamos.
    • Y lo más importante de todo, abraza, abraza, abraza,...

    Las rabietas de los niños nos descubren partes de nosotros mismos que no conocíamos, algunas positivas y otras negativas. Pero de estas últimas también vamos a aprender mucho sobre nosotros, ya que entendiendo nuestras razones (las de nuestra propia infancia) podemos ser capaces de evolucionar y mejorar para ellos y para nosotros mismos.

    3.8. Quiere hacer algo que no consigue hacer.

    Sobre todo si hay hermanos mayores, querrán hacer lo mismo que ellos, pero aún no estarán preparados físicamente, para hacer algunas de esas cosas. Aunque eso no significa que no deban intentar hacerlas con nuestra ayuda.

    Simplemente con decirles: “Eso es muy difícil de hacer para ti, pero si quieres puedes intentarlo. Si no lo consigues, no pasa nada, mamá o papá te ayudan.”

    Esto surte efecto, suelen pedir ayuda y observar, volver a intentarlo e incluso pedir ayuda de nuevo. Adiós pataleta.

    3.9. Se está poniendo malit@.

    En este caso, no entienden lo que les está pasando, necesitan mimos, abrazos y una sencilla explicación: “Creo que te a estás poniendo malito, mamá (o papá) te va poner el termómetro,..." explícale todo y se tranquilizará.

    El maravilloso mundo de las rabietas. Compasión, comprensión y afecto.

    4.- CÓMO AFRONTAR LA RABIETAS  PROPORCIONANDO HERRAMIENTAS PREVIAS.

    En la primera infancia, la negación a los padres denota inteligencia. Los pequeños quieren mostrar su individualidad, que tienen opinión propia, esto forma parte del proceso de crecimiento y es completamente normal.

    Respetar esto contribuirá a que el día de mañana sean adultos independientes, con ideas propias, que no se dejen llevar, es decir, no serán adultos sumisos. En definitiva, serán personas que sabrán gestionar sus emociones.

    Para ello te voy a enseñar un par de herramientas que pueden ser de mucha utilidad:

    4.1.- Herramientas para que se tranquilice.

    4.1.1.-  Enseñándole a auto gestionarse.

    Tras el berrinche y una vez esté más tranquilo, puedes explicarle por qué su conducta no ha estado bien.

    Después podremos enseñarle, qué puede hacer para tranquilizarse y así, cuando llegue el momento de otra rabieta, sólo tendremos que recordárselo.

    Por ejemplo:

    • - Podemos preguntarle si quiere quedarse un momento solo para tranquilizarse, que cuando él quiera que tú vuelves con él.
    • - Si quiere que le abracemos para tranquilizarnos juntos.
    • - Si prefiere abrazar a su peluche favorito o que lo abracéis juntos.

    Poco a poco aprenderá a gestionar su malestar, pero no esperes que lo haga de un día para otro, dale su tiempo.

    4.1.2.- Enseñándoles a respetar y respetarse.

    Enseñarle desde el respeto, intentando estar tranquilos y sin gritar. Hay veces que esto es complicado (comprendo la dificultad, porque a mi me pasa de tanto en tanto) pero nosotros somos los adultos.

    Se supone que deben aprender a no gritar a los demás, a hablar con educación y respeto y nosotros somos su ejemplo.

    Pero si pierdes alguna vez los estribos, date un respiro, somos humanos, podemos estar estresados, cansados, etc. pero recuerda que eres el adulto y como tal, deberás pedir perdón por gritar. Nuevamente eres su ejemplo.

    4.2.- Dando al peque opciones para elegir.

    Todos los días darle ocasiones para elegir. Al permitirle que en el día a día tome sus decisiones, dando varias opciones, lo estás validando y le harás sentir que es “muy mayor”. Esto le ayudará a sentirse más respetado y será menos sensible a las rabietas.

    4.2.1.- Qué elecciones  puede hacer con 2 años.

    Para enseñarnos lo mayor que es, podemos darle opciones, por ejemplo, antes de vestirle.

    Ya que preguntarle qué pantalones prefiere, camiseta, calcetines, etc. le reafirmará, le transmitirás que él es válido y que su opinión es importante.

    Con dos años aún no tendrá memoria para recordar sus prendas de vestir y darle sólo dos posibilidades, le facilita la tarea. Verás que cara de satisfacción pone cuando vea que elige su ropa.

    Otras elecciones pueden ser: que quiere para merendar (esto o lo otro), que juguete quiere para el coche, bicicleta o carrito, a casa a jugar o a pintar, etc.

    4.2.2.- Qué puede elegir hacer a partir de 3  años.

    Más adelante, con tres años, aunque le des dos opciones, ya será capaz de pedir aquel vestido “muy favorito” de corazones o la camiseta roja “tan chula”.

    Te advierto que habrá veces que no irá muy a conjunto o te sorprenderá con que quiere ponerse un vestido de princesa o el disfraz de Darth Vader para ir a la calle, o al cole, o para la comida de Navidad.

    Pero hay que respetar su elección, dentro de las posibilidades del momento y recordando que siempre podemos negociar. Por ejemplo con un “puedes llevar el disfraz sobre la ropa hasta que nos tengamos que ir”.

    Cuando les damos posibilidades de decisión, ellos responden muy bien, se sienten más válidos y seguros de sí mismos.

    5.- CÓMO AFRONTAR LA RABIETA  CUANDO YA HA LLEGADO.

    Este punto iba a llamarse “S.O.S. rabieta inminente ¿Qué hago ahora?” porque es lo que se piensa cuando el niño supera el “punto de no retorno” mientras un escalofrío recorre nuestra espalda.

    En este caso, respira hondo, y te recomiendo hacer estas cuatro cosas:

    5.1-  Previniendo el problema.

    O, cómo ya te he comentado (me repito de nuevo) prestar atención a sus necesidades, es el primer paso para poder comprender qué ocurre, hablar y negociar.

    Si es muy pequeño (sobre los dos años), hay que tener en cuenta sus horarios, esto será clave para saber si puede tener hambre o sueño.

    También es importante prestar atención a las señales, si se frota los ojos tendrá sueño, si quiere bajar del carrito necesita moverse y jugar.

    Si es más mayor (sobre tres añitos) ya sabrá pedir la merienda o incluso cogerla él de la bolsa que lleves, pedir agua, decir que tiene sueño, que quiere jugar, etc. aunque no tendrá la tranquilidad que nos gustaría a ti y a mí, para pedirlas.

    Sabiendo qué le ocurre tendremos la posibilidad de negociar. Si tenemos suerte, la rabieta no pasará de aquí, pero hay veces que no podremos llegar a saber qué le ocurre, en ese caso pasamos al punto siguiente.

    5.2- Dándole nombre a la emoción.

    Cuando el niño está enfadado, pero antes del punto de no retorno, debemos ayudarle a identificar lo que le ocurre.

    Para ello es importante darle nombre a lo que siente, así sabrá reconocer la emoción y al entender que los papás saben lo que es, comprenderá que es normal que nos pasa a todos.

    Como consecuencia también aprenderá a resolverlo por sí mismo o con un poco de tu ayuda.

    Por ejemplo: si quiere quedarse más tiempo en el parque podemos decirle:

    Cariño, entiendo que lo estás pasando muy bien y que te enfades porque quieres quedarte más rato, pero ya es tarde y tenemos que ir a casa.

    Se escueto/a o dejará de prestarte atención.

    5.3- Poniendo límites y negociando.

    Tras haber identificado y validado su emoción y con tranquilidad pero con firmeza, le explicaremos que la conducta que está teniendo no está bien.

     “No está bien gritar, ni pegarme, eso no se hace por muy enfadado que estés.”

    Si el niño te da pie a ello, aquí empezará la negociación:

    “Vale, nos quedamos dos minutos más y luego nos vamos a casa ¿te parece bien?”.

    Darle un poco más de tiempo le ayudará a despedirse del juego. Además, saber lo que vais a hacer le dará seguridad y aceptará mejor lo que viene después, por eso las rutinas son tan buenas.

    Y sobre todo:

    • Ser escuetos en las explicaciones para que no se pierda y escuche todo lo que le estás diciendo.
    • Y negociar, negociar, negociar. Esto les enseña que hay más opciones y que él puede participar de ellas.

    Si no has podido negociar, es importante llevarlo a un lugar a parte (sin espectadores) y darle las pautas que ya conoces para que se tranquilice:

    • Si quiere que le abraces para que os tranquilicéis.
    • Si prefiere quedarse un momento sólo hasta que se calme.

    5.4- La forma adecuada de hablarle al niño para sobrellevar una rabieta.

    Es importante que le hables con seguridad y que le hagas entender que estás molesta o enfadada con él. Si le hablas con el mismo tono amoroso de siempre no entenderá que algo está pasando.

    Por otra parte, el contacto visual es importante, debes agacharte y ponerte a su altura para que pueda haber una conversación equitativa. El contacto físico también es un punto clave, si te lo permite, coloca una mano en su hombro.

    Así habrás captado su atención y podrás hablarle más sosegadamente, aunque con firmeza.

    Una vez hayan bajado las revoluciones del enfado, podrás empezar la negociación, después abrazarle para que se termine de tranquilizar.

    5.5.- Premiar el esfuerzo y pedir disculpas tras pasar la rabieta.

    Tras haber pasado la experiencia y estar los dos más tranquilos y receptivos, es el momento de felicitarle por el esfuerzo que ha supuesto conseguir tranquilizarse.

    “Cariño, mamá (o papá) está muy orgullosa de ti porque has sido capaz de dejar de gritar y tranquilizarte. Lo has hecho muy bien”

    Es también el momento de las disculpas, si mamá o papá ha gritado un poco (somos humanos y no siempre conseguimos estar centrados) le podemos pedir perdón, sin excusas, sin peros y sin echarle la culpa a él:

    Cariño disculpa que mamá haya perdido la paciencia, ha estado mal ¿Me perdonas?

    Esto no es una debilidad, sino una muestra de seguridad en ti mismo/a. Verás como el peque te responde muy positivamente perdonando y también pidiendo disculpas por su mal comportamiento. Nuevamente el adulto es el ejemplo.

    Con todo esto los niños aprenden que enfadarse no es malo (además todos tenemos derecho a hacerlo). Y que simplemente hay que buscar la manera de sacar fuera la emoción negativa sin molestar ni dañar a otros.

    Además se verán arropados y entendidos por los padres, lo que reforzará este aprendizaje, que será  más efectivo, más rápido y conseguirás que el periodo de rabietas dure menos tiempo.

    6.- ENSEÑARLES A INTEGRAR LAS EMOCIONES.

    Es importante hablar con ellos de las emociones y entenderlas como algo normal en la vida, ya que lo son.

    Nosotros lo hacemos al salir del cole ya que en el coche tenemos tiempo para ello, pero se puede hacer un círculo de las emociones en casa y hablar de ellas como si estuviéramos en una asamblea del cole.

    También solemos hablar sobre lo que hemos hecho durante el día y les explico si me he enfadado, o si me he puesto triste o cualquier otra situación que haya pasado y lo que he hecho para solucionarlo.

    Ellos, por su parte, me cuentan a su manera, algunas cosas que han hecho o les han hecho, lo que han sentido y lo que ha pasado después.

    Al hablarles de las emociones las reconocerán cuando llegue el momento, sabrán que son algo normal y les será más fácil reconocerlas, integrarlas y gestionarlas gracias a nuestro ejemplo.

    Además aprenderán que una emoción de la misma forma que llega se va y que no hay que darles mayor importancia. Dejemos los dramas para las telenovelas.

    El maravilloso mundo de las rabietas. Tus brazos son su refugio.

    7.- EL ABRAZO MÁGICO.

    Un abrazo ejerce un poder calmante y reconfortante en todos nosotros. Ya que esta acción tan afectuosa, tras unos segundos de contacto, hace que la glándula pituitaria segregue oxitocina, la hormona de la tranquilidad, la seguridad, (la lactancia) y la confianza.

    Como podréis deducir, el abrazo nos reconforta y nos tranquiliza. Como además nuestro cuerpo es sabio, la oxitocina es incompatible con la hormona del estrés por antonomasia, el cortisol, que se genera en las glándulas suprarrenales.

    ¿Pero, por qué te cuento esto? Porque cuando un niño tiene una rabieta, al ser un estado de estrés, entra en acción, el cortisol.

    7.1.- Nunca le niegues un abrazo.

    Si tras decirle al niño lo que ha hecho mal y que su conducta no es adecuada (él nos pide un abrazo aún en plena rabieta) no debemos negárselo, porque el abrazo es una herramienta para ayudarle a tranquilizarse.

    Al hacerlo, entra en acción la oxitocina y va desapareciendo el cortisol, con lo que el niño se irá relajando y equilibrando su estado de ánimo, además le proporcionarás seguridad y estará más abierto a escucharte.

    Puedes aprovechar para repetirle con cariño y firmeza qué es lo que ha hecho mal, por qué no debe hacerlo y felicitarle porque se está tranquilizando muy bien.

    7.2.- Cosas que nos han contado y que debemos erradicar.

    Se dice que nunca hay que abrazar a un niño cuando está teniendo una conducta incorrecta, pero mi propia experiencia me ha demostrado lo contrario.

    ¿Por qué?, pues porque tras haber dado los pasos que os he comentado en el apartado 6, cuando me han pedido el abrazo, ha sido de mucha ayuda. Ya que es una alternativa que le damos tras haberle explicado que gritar, pegar o insultar no está bien.

    Está claro que si le abrazamos sin hacer los pasos anteriores, el niño podría entender que se le premia por tener conductas incorrectas, cuidado con esto, hay que dejar las cosas claras.

    Por otra parte, es bueno para los niños recibir abrazos de sus padres (a ser posible muy a menudo) a lo largo del día, para reforzar su seguridad y sentirse reconfortados.

    Tras la pataleta, sofocón y demás,… bien venidos a “Villa Paz y tranquilidad” esperamos que la estancia sea de su agrado y que dure el máximo tiempo posible.

    8.- LAS RABIETAS DE LOS NIÑOS CON MÁS DE UN HERMANO.

    Muchos de nosotros tenemos un hermano con el que habremos tenido nuestros más y nuestros menos, ya sabéis de lo que os hablo, pero si no es así, a ti te dedico este apartado.

    Cuando los niños se llevan pocos años entre sí, es más fácil que entren en conflicto y por suerte o por desgracia, a nosotros nos pilla en medio.

    Lo único que puedes hacer en estos casos es pensar una solución lo más imparcial posible. Claro, que a sus ojos tal vez no lo sea tanto, al menos en ese momento. Te cuento:

    8.1.- Cómo mediar entre los hermanos.

    Cuando hay hermanos, la vida de uno interfiere en la del otro y esto, aunque parezca negativo, no lo es en absoluto.

    Los dos, o tres,...  están aprendiendo a saber lo que quieren, a tener claras las cosas, al principio a “pelear” por ello, por lo que, es muy importante que aprendan a negociar.

    Se pelean cuando están juntos, pero también juegan juntos (a nosotros por supuesto se nos cae la baba en las ocasiones en la que los astros se alinean y esto ocurre) y además el pequeño va a aprender a jugar con otros niños y a compartir, antes de lo que lo hizo su hermano mayor.

    Por otra parte, cuando no se ven, se echan de menos y cuando se reencuentran nos sorprenden dándose un abrazo de cine (eso nos da una idea del vínculo tan especial que comparten como hermanos) ojalá el llevarse bien durara más tiempo.

    8.2.- Cómo gestionar la rabieta entre ellos.

    Lo mejor que sepas en ese momento y aún así habrá veces que te sentirás mal, porque pensarás que te ha faltado imaginación, o cualquier otra excusa que te pongas, pero recuerda que eres humana.

    Y debes darte cuenta, de que muchas veces, el enfado real del niño, no es por encapricharse de algo, sino el cansancio, el hambre, etc. de nuevo horarios, horarios, horarios.

    9.- CUANDO BUSCAR AYUDA PROFESIONAL.

    Es posible que pienses que el comportamiento de tu hijo no es normal, en este caso, aunque sólo sea para quedarte más tranquila, puede que debieras acudir a la consulta de un profesional.

    Él/ella, evaluarán la situación familiar, al niño y puede ver si ciertamente hay algún problema.

    Para que puedas identificarlos, estos pueden ser los comportamientos que tendría un niño que necesita ayuda:

    • - Muestras frecuentes de: agresividad, obsesiones, tics, miedos, híper-sensibilidad,…
    • - En la escuela infantil: llantos excesivos, ausencia de lenguaje, ausencia de juego, falta de contacto ocular.
    • - En el colegio: falta de concentración, dificultades de aprendizaje, conflictos con compañeros, aislamiento, hiperactividad o aburrimiento.
    • - Problemas físicos sin causa médica.
    • - Sufre un cambio negativo repentino e inexplicable.
    • - Parece no estar feliz: apenas juega, llora por todo, no tiene amigos, teme estar solo, tiene problemas de sueño.
    • - Hay dificultades en el seno familiar: clima negativo, excesivos enfados o mala gestión de las emociones.
    • - Situaciones puntuales: como un divorcio o la muerte de un familiar.

     

    10.- REGALO.

    Te recuerdo que cada niño es un mundo y que no llevan botón de apagado ni de pausa, no pretendo dar unas instrucciones de uso 😉

    Te he descrito, cada posible causa y las soluciones,  pero habrá veces que le pasen varias cosas a la vez.

    Sólo quiero recordarte que lo más importante en cualquiera de los casos son: tu amor incondicional, tu paciencia y tu instinto de super mamá o super papá.

    Hasta ese momento de complicación, te voy a intentar facilitar las cosas con un pequeño esquema que deberías revisar y actualizar tú mism@.

    11.- FUENTES.

    Cuando me tocó pasar por estos momentos tan difíciles, leí alguna publicación, tanto en web como en papel, aquí os dejo algunos de mis referentes, a los que les agradezco enormemente su ayuda, gracias por vuestras publicaciones.

        -  Ni rabietas ni conflictos. Rosa Jove.

         - Babycenter

         - Itziar Sainz-Pardo

         - Lamenteesmaravillosa

    Mariló Nieto

    Hola soy Mariló, autora de crianza4D, espero que esta publicación te haya servido.

    ¿Me dejas un comentario?

    Introduce tu nombre, por favor.
    Introduce un asunto, por favor.
    Escribe un mensaje, por favor.

    Antes de que dejes un comentario:

    Por favor, sigue estas pautas:

    1. - Usa tu nombre personal, ni nombres inventados, ni  el   de  tu web, ni el de tu empresa.
    2. - Cuida la redacción: separa párrafos y no escribas en mayúsculas (equivale a gritar).
    3. - No dejes enlaces a tu web.
    4. - Eliminaré comentarios con insultos, ofensivos o con lenguaje soez.

    Al rellenar el formulario estás dando el consentimiento expreso al tratamiento de tus datos (guardar tu comentario y datos del formulario en el blog) conforme al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

    La responsable de este sitio, recabará tus datos cuya finalidad es el envío de información sobre bebés y niños, crianza, embarazo, pre embarazo, mujer y temas relacionados, con la legitimación de tu consentimiento otorgado en el formulario.

    El destinatario de tus datos es Webempresa (el hosting de este blog, ubicado en España) y podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación o supresión de tus datos (ver la política de privacidad).

    Debes aceptar los Términos y condiciones.
    error: Content is protected !!